Se rebelan en Morena contra Harfuch
10/10/2023 09:35
Por Rafael Cano Franco
De acuerdo a dos encuestas que se han publicado, el ex secretario de seguridad de la Ciudad de México, Omar García Harfuch es primero en las preferencias electorales contra la otra aspirante, Clara Brugada y es entre ambos donde está la pelea por la candidatura al gobierno de la Capital del País.
Sin embargo, el aparente apoyo de Claudia Sheinbaum a García Harfuch generó una reacción de rebelión en las filas morenistas y los reclamos van en el sentido de que a él lo apoyan élites políticas y económicas, pero carece del respaldo de la base militante, esa que tradicionalmente en Morena ha sido desplazada para darle paso a perfiles que son recién llegados o que no tienen un trabajo de tierra.
Esta rebelión de tribus, es el primer conflicto de relativa gravedad que enfrenta a los grupos de izquierda en la Ciudad de México y que se han dividido en dos grandes grupos: los que apoyan a Clara Brugada y los que se suman a Omar García Harfuch.
En una carta pública, firmada por académicos, periodistas, militantes y simpatizantes de Morena, dicen que García Harfuch representa un riesgo si se concreta su candidatura y califican su eventual postulación como “innecesaria, inconveniente y da{ina para los proyectos progresistas”.
La carta pública, que también se mueve en redes sociales ha sido firmada por más de 12 mil personas.
Lo cierto es que los apoyos que respaldan a uno y otro bando no son de poca monta.
Clara Brugada presume el respaldo de José Ramón López Beltrán, hijo del presidente López Obrador; también la sigue Francisco Chiguil, alcalde de Gustavo A. Madero y quien renunció al Consejo Estatal de Morena en la Ciudad de México para ser el coordinador de la campaña de la exalcaldesa.
Otros apoyos para ella son los del mismo vocero de Claudia Sheinbaum, Gerardo Fernández Noroña, además de líderes de organizaciones de izquierda como Jaime Rello, de la Unión Popular Revolucionaria y el director de Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II.
Por su parte, García Harfuch suma el apoyo de Ninfa Salinas, hija de Ricardo Salinas Pliego, además del diputado federal Julio César Moreno: de Armando Quintero, alcalde de Iztacalco, de Guadalupe Morales, actual vicecoordinadora de Morena en el Congreso de la Ciudad de México.
Apoyándolo también van el dirigente del Partido Verde en la Capital del País y la llamada “Ola Azul”, un grupo de ex panistas que encabeza Gonzalo Espina y quien dio su apoyo a Claudia Sheinbaum.
El problema es grave, aunque esté focalizado en la Ciudad de México y si bien las encuestas indican que cualquier candidato de Morena va a ganar esa elección, lo cierto es que el problema de una división puede ser catastrófica porque significa un bastión electoral.
Pero el encontronazo muestra también algo que se había ocultado durante mucho tiempo, pero que tarde o temprano debería salir a la luz pública y es que las bases de la izquierda morenista se cansaron de esperar a que uno de los suyos reciba oportunidades electorales y de ser relegados por proyectos que recién arribaron al partido.
La candidatura de Omar García Harfuch se sustenta en la idea de un acercamiento con las clases medias de la Ciudad de México; la de Clara Brugada con un sustento en organizaciones tradicionalmente de izquierda que controlan territorialmente diversas demarcaciones de la capital del país y que se identifican más con las clases proletarias y donde tienen un gran respaldo electoral.
Entonces, lo que se aprecia es una lucha entre “el pueblo bueno” y las clases medias aspiracionistas, con el agregado de que García Harfutch también suma importantes nombres que provienen de las clases más elevadas y eso genera la percepción de que su eventual gobierno puede estar alejado de las causas populares y muy centrado en atender los intereses de quienes lo impulsaron.
El tema no es asunto menor para la portadora del Bastón de Mando en Morena, por el contrario implica realizar una operación política de alto nivel y calmar las aguas que se han ido agitando y le complican su propio posicionamiento,
De acuerdo a dos encuestas que se han publicado, el ex secretario de seguridad de la Ciudad de México, Omar García Harfuch es primero en las preferencias electorales contra la otra aspirante, Clara Brugada y es entre ambos donde está la pelea por la candidatura al gobierno de la Capital del País.
Sin embargo, el aparente apoyo de Claudia Sheinbaum a García Harfuch generó una reacción de rebelión en las filas morenistas y los reclamos van en el sentido de que a él lo apoyan élites políticas y económicas, pero carece del respaldo de la base militante, esa que tradicionalmente en Morena ha sido desplazada para darle paso a perfiles que son recién llegados o que no tienen un trabajo de tierra.
Esta rebelión de tribus, es el primer conflicto de relativa gravedad que enfrenta a los grupos de izquierda en la Ciudad de México y que se han dividido en dos grandes grupos: los que apoyan a Clara Brugada y los que se suman a Omar García Harfuch.
En una carta pública, firmada por académicos, periodistas, militantes y simpatizantes de Morena, dicen que García Harfuch representa un riesgo si se concreta su candidatura y califican su eventual postulación como “innecesaria, inconveniente y da{ina para los proyectos progresistas”.
La carta pública, que también se mueve en redes sociales ha sido firmada por más de 12 mil personas.
Lo cierto es que los apoyos que respaldan a uno y otro bando no son de poca monta.
Clara Brugada presume el respaldo de José Ramón López Beltrán, hijo del presidente López Obrador; también la sigue Francisco Chiguil, alcalde de Gustavo A. Madero y quien renunció al Consejo Estatal de Morena en la Ciudad de México para ser el coordinador de la campaña de la exalcaldesa.
Otros apoyos para ella son los del mismo vocero de Claudia Sheinbaum, Gerardo Fernández Noroña, además de líderes de organizaciones de izquierda como Jaime Rello, de la Unión Popular Revolucionaria y el director de Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II.
Por su parte, García Harfuch suma el apoyo de Ninfa Salinas, hija de Ricardo Salinas Pliego, además del diputado federal Julio César Moreno: de Armando Quintero, alcalde de Iztacalco, de Guadalupe Morales, actual vicecoordinadora de Morena en el Congreso de la Ciudad de México.
Apoyándolo también van el dirigente del Partido Verde en la Capital del País y la llamada “Ola Azul”, un grupo de ex panistas que encabeza Gonzalo Espina y quien dio su apoyo a Claudia Sheinbaum.
El problema es grave, aunque esté focalizado en la Ciudad de México y si bien las encuestas indican que cualquier candidato de Morena va a ganar esa elección, lo cierto es que el problema de una división puede ser catastrófica porque significa un bastión electoral.
Pero el encontronazo muestra también algo que se había ocultado durante mucho tiempo, pero que tarde o temprano debería salir a la luz pública y es que las bases de la izquierda morenista se cansaron de esperar a que uno de los suyos reciba oportunidades electorales y de ser relegados por proyectos que recién arribaron al partido.
La candidatura de Omar García Harfuch se sustenta en la idea de un acercamiento con las clases medias de la Ciudad de México; la de Clara Brugada con un sustento en organizaciones tradicionalmente de izquierda que controlan territorialmente diversas demarcaciones de la capital del país y que se identifican más con las clases proletarias y donde tienen un gran respaldo electoral.
Entonces, lo que se aprecia es una lucha entre “el pueblo bueno” y las clases medias aspiracionistas, con el agregado de que García Harfutch también suma importantes nombres que provienen de las clases más elevadas y eso genera la percepción de que su eventual gobierno puede estar alejado de las causas populares y muy centrado en atender los intereses de quienes lo impulsaron.
El tema no es asunto menor para la portadora del Bastón de Mando en Morena, por el contrario implica realizar una operación política de alto nivel y calmar las aguas que se han ido agitando y le complican su propio posicionamiento,


