Lo sobrenatural
08/08/2023 01:43
Por Fernando Sandoval Salinas
¿Acaso hay quienes piensan que simplemente recitando un conjuro pueden transformar una rana en príncipe o que al frotar una lámpara aparecerá un genio? No me sorprendería, aunque imagino que son una minoría.
Sin embargo, no es raro encontrar a aquellos que se sienten atraídos por relatos sobrenaturales, especialmente si estas historias versan sobre fantasmas o leyendas urbanas. Así, mientras muchos se burlarían de la idea de un niño derrotando a un ogro, no dudan en creer que en el piso superior del edificio que alberga el museo del mamut en Chihuahua, aparece un niño llorando desconsoladamente, pidiendo ayuda por haber quedado atrapado. Y aunque muchos han intentado socorrerlo, nunca logran encontrarlo.
Estas y otras historias presentan un patrón similar: cuando las escuchamos, rara vez provienen de un testigo directo. Por el contrario, solemos escucharlas de alguien que las ha oído de otra persona, que a su vez la escuchó de su abuela, su madre, el vecino o la prima de una amiga. Al final de este juego, la historia acumula variaciones y agregados distorsionándola por completo.
Estas narraciones, en sus orígenes, suelen ser simples rumores que comenzaron hace mucho tiempo. Con el paso de los años, se han transformado y retorcido tanto que es casi imposible determinar cuál evento —si es que realmente ocurrió alguno— las originó. Un ejemplo es el caso de "El Curro" en Santa Eulalia, Chihuahua. Este supuesto fantasma fue recientemente buscado por "expertos en fenómenos sobrenaturales". En un segmento del video que realizaron, algunos creyeron percibir al fantasma en las sombras de un túnel de las minas del lugar. Esa simple insinuación bastó para reavivar y propagar los rumores. ¡El fantasma de El Curro anda suelto!
Es común que, después del fallecimiento de una figura pública o de alguien muy querido en un contexto familiar, surjan relatos que aseguran haberle visto aún con vida en diferentes lugares. Esto nos lleva a un punto intrigante que vale la pena destacar. Los seres humanos, por naturaleza, somos animales sociales. Por ello, nuestro cerebro está intrínsecamente programado para reconocer y buscar rostros humanos, incluso en lugares donde no existen. Es esta predisposición la que nos lleva a imaginar que vemos caras en patrones aleatorios, como en las formaciones de nubes, en tostadas de pan, manchas de humedad en paredes o en las sombras y siluetas de minas y cuevas.
Otro motivo por el cual se propagan rumores e historias sobrenaturales es que nos provocan escalofríos. Aún recuerdo el deleite que sentía al narrar a mis amigos la historia de un espectro que, según decían, rondaba las noches en la escuela “Juan Gutiérrez de la Cueva” en Villa Aldama, Chihuahua. En aquel entonces, nunca me detuve a cuestionar la veracidad de tal relato. El simple hecho de que la escuela fuese antigua era suficiente para darle credibilidad, y mis amigos se mostraban genuinamente asombrados.
La magia y los mitos pueden ser divertidos. A todo el mundo le gusta una buena historia. Pero como afirma Richard Dawkins: “La verdad tiene magia por sí misma. La verdad es más mágica —en el mejor y más fascinante sentido de la palabra— que cualquier mito o misterio inventado. La ciencia tiene su propia magia: la magia de la realidad”.
Suero para la semana
"Paranormalidad: Por qué vemos lo que no está allí" por Richard Wiseman.
Wiseman, un psicólogo experimental, aborda numerosos temas paranormales, incluidos los fantasmas, y proporciona explicaciones científicas para muchos fenómenos que la gente suele interpretar como sobrenaturales.
¿Acaso hay quienes piensan que simplemente recitando un conjuro pueden transformar una rana en príncipe o que al frotar una lámpara aparecerá un genio? No me sorprendería, aunque imagino que son una minoría.
Sin embargo, no es raro encontrar a aquellos que se sienten atraídos por relatos sobrenaturales, especialmente si estas historias versan sobre fantasmas o leyendas urbanas. Así, mientras muchos se burlarían de la idea de un niño derrotando a un ogro, no dudan en creer que en el piso superior del edificio que alberga el museo del mamut en Chihuahua, aparece un niño llorando desconsoladamente, pidiendo ayuda por haber quedado atrapado. Y aunque muchos han intentado socorrerlo, nunca logran encontrarlo.
Estas y otras historias presentan un patrón similar: cuando las escuchamos, rara vez provienen de un testigo directo. Por el contrario, solemos escucharlas de alguien que las ha oído de otra persona, que a su vez la escuchó de su abuela, su madre, el vecino o la prima de una amiga. Al final de este juego, la historia acumula variaciones y agregados distorsionándola por completo.
Estas narraciones, en sus orígenes, suelen ser simples rumores que comenzaron hace mucho tiempo. Con el paso de los años, se han transformado y retorcido tanto que es casi imposible determinar cuál evento —si es que realmente ocurrió alguno— las originó. Un ejemplo es el caso de "El Curro" en Santa Eulalia, Chihuahua. Este supuesto fantasma fue recientemente buscado por "expertos en fenómenos sobrenaturales". En un segmento del video que realizaron, algunos creyeron percibir al fantasma en las sombras de un túnel de las minas del lugar. Esa simple insinuación bastó para reavivar y propagar los rumores. ¡El fantasma de El Curro anda suelto!
Es común que, después del fallecimiento de una figura pública o de alguien muy querido en un contexto familiar, surjan relatos que aseguran haberle visto aún con vida en diferentes lugares. Esto nos lleva a un punto intrigante que vale la pena destacar. Los seres humanos, por naturaleza, somos animales sociales. Por ello, nuestro cerebro está intrínsecamente programado para reconocer y buscar rostros humanos, incluso en lugares donde no existen. Es esta predisposición la que nos lleva a imaginar que vemos caras en patrones aleatorios, como en las formaciones de nubes, en tostadas de pan, manchas de humedad en paredes o en las sombras y siluetas de minas y cuevas.
Otro motivo por el cual se propagan rumores e historias sobrenaturales es que nos provocan escalofríos. Aún recuerdo el deleite que sentía al narrar a mis amigos la historia de un espectro que, según decían, rondaba las noches en la escuela “Juan Gutiérrez de la Cueva” en Villa Aldama, Chihuahua. En aquel entonces, nunca me detuve a cuestionar la veracidad de tal relato. El simple hecho de que la escuela fuese antigua era suficiente para darle credibilidad, y mis amigos se mostraban genuinamente asombrados.
La magia y los mitos pueden ser divertidos. A todo el mundo le gusta una buena historia. Pero como afirma Richard Dawkins: “La verdad tiene magia por sí misma. La verdad es más mágica —en el mejor y más fascinante sentido de la palabra— que cualquier mito o misterio inventado. La ciencia tiene su propia magia: la magia de la realidad”.
Suero para la semana
"Paranormalidad: Por qué vemos lo que no está allí" por Richard Wiseman.
Wiseman, un psicólogo experimental, aborda numerosos temas paranormales, incluidos los fantasmas, y proporciona explicaciones científicas para muchos fenómenos que la gente suele interpretar como sobrenaturales.


