El rock: “la banda sonora de nuestras vidas”

16/06/2023 04:17

Fernando Sandoval Salinas

No pude asistir al festival de Avándaro, Hoy y siempre lo lamento. Lo intenté con mi amigo Fernando Estrada, pero no llegamos. Hoy lloriqueo porque no pudimos ver los reflectores que se encendieron e iluminaron para ver con claridad a miles de personas –algunos calculan más de 250.000-.  Lagrimeo por no haber gozado de once bandas tocando durante 12 horas que escandalizaron al Gobierno y a la prensa. “Mariguaniza”, “denigrante orgía”, “¡mugre, pelos, sangre, muerte!”, titularon. Era 1971, han pasado 50 años y poco antes de fallecer Jaime Bermúdez comentó: “Avándaro fue la cima y el comienzo de la caída del rock”.

En los años setenta, en Chihuahua, nos complacían grupos rockeros como:
Los Fantasmas, Los Químicos y Los Hitters. Hace dos años, se rindió un homenaje a éstos últimos y nos dimos cuenta de ausencias y presencias, comprobamos que hoy “el rock es un género musical sobreviviente, pero con atril y traje y no pocas veces en silla de ruedas”. No puede ser de otra manera porque ese día convivimos por lo menos con tres generaciones de músicos y cantantes que se doblan, pero no se quiebran, algunos de ellos al final de su etapa dorada, pero no pierden el gusto por el género musical de sus amores.

Hoy se pregunta ¿El rock está muerto? Para nada, porque sobrevive en el espíritu y corazón de muchas y muchos. Se acepta que tuvo su época de gloria, pero no ha desaparecido y como toda creación humana inteligente fue parte de la vida de varias generaciones, así que, como olvidarlo o decretar su funeral cuando al paso de los años se transformó, caló en todo el mundo, creó infinidad de piezas y obras hasta llegar a ser considerado una música clásica. 

Y no puede estar muerto, con todo y que a medida que avanzaba el siglo XXI, el rock comenzó a perder popularidad frente a la música electrónica, el hip-hop y el pop. Estos géneros dominaron las listas de éxitos y se convirtieron en los principales referentes musicales de la cultura popular. Esto es cierto, pero cierto es también que el rock forjó una identidad cultural y una subcultura que trascendió la música en sí misma como un símbolo de rebelión, libertad y expresión individual abonado por su temática social y política en sus letras de protesta, en los himnos de rebeldía que sirvieron como voz para generaciones enteras, especialmente en momentos de agitación social.

El género musical además incluyó moda, peinado, estética y contribuyó a desarrollar conciertos en vivo como experiencias comunitarias. En resumen, el rock forjó una identidad cultural alrededor de la música, la actitud y el estilo de vida asociado. Ha sido una fuerza poderosa que ha inspirado a generaciones de músicos, artistas y personas en general, y su influencia perdura hasta el día de hoy, y el legado del rock subsiste y su influencia se puede sentir en numerosos géneros musicales actuales.

El Rock como bien señala Hermann Bellinghausen: “Ganó todas las batallas: es arte, es cultura, es negocio, es fama, es poder, es historia, es mitología y trivia. Es la banda sonora de nuestras vidas”.
 

Más Noticias