Absolución de Francisco Garduño; Sigue la impunidad y corrupción en México

14/10/2026 11:35

Por: HBMnoticias.com

Buenos días Chihuahua, hoy es miércoles 14 de Octubre de 2026.

La noticia de la exoneración de Francisco Garduño Yáñez no es solo una decisión judicial: es la confirmación de que en México la justicia puede doblarse facilmente, torcerse y acomodarse cuando el poder político así lo necesita.

El gobierno federal de Claudia Sheinbaum y el aparato judicial que hoy opera como acordeón —flexible, maleable, dispuesto a sonar según la partitura del poder— han cerrado el caso del incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez, donde murieron 40 migrantes atrapados detrás de una reja que nadie abrió.

La narrativa oficial es insultante: Garduño cumplió con cursos, disculpas públicas y pagos de indemnización. Con eso, dicen, se extingue la responsabilidad penal. Con eso, pretenden borrar la imagen de los guardias huyendo mientras el humo llenaba la celda. Con eso, pretenden que el país olvide que 40 personas murieron porque el Estado mexicano decidió que la contención migratoria era más importante que la vida humana.

La presidenta Sheinbaum ya había justificado su nombramiento en la SEP bajo el argumento de que “ya no tenía proceso jurídico”.

Hoy, el juez federal Víctor Manlio Hernández Calderón le ha hecho el favor de convertir esa frase en realidad jurídica. La causa penal 237/2023 quedó sobreseída, con efectos de sentencia absolutoria. Garduño no tendrá antecedentes penales. No tendrá responsabilidad. No tendrá memoria institucional que lo persiga. Lo que sí tiene es un cargo público en la SEP, un salario y la protección política que siempre lo acompañó.

En la última visita que hizo este personaje a la ciudad de Chihuahua, hace pocos meses, se dio vida de Rey comiendo en lujosos restaurantes y pernoctando en los mejores hoteles. Todo pagado por los recursos públicos del Icatech, donde el director en Chihuahua Arturo Morales Reyes, se da vida de jeque viajando a todos los países del mundo que se le antojan, utilizando esa institución como caja personal.

Mientras tanto, las víctimas migrantes y sus familiares siguen esperando justicia. Los familiares que lo recibieron con gritos de asesino no lo hicieron por espectáculo: lo hicieron porque el Estado mexicano les falló dos veces. Primero, cuando dejó morir a sus seres queridos encerrados en una celda. Segundo, cuando decidió que la reparación del daño podía medirse en millones de pesos, cursos de derechos humanos y una disculpa pública dictada por un juez.

La asociación DHIA lo dijo con claridad: el INM sigue repitiendo las mismas prácticas que provocaron la tragedia. Detenciones prolongadas, hacinamiento, omisiones. Ni el mural de Las Agujas ni las capacitaciones obligadas han cambiado la estructura de impunidad que sostiene al deplorable sistema migratorio mexicano.

La absolución de Garduño es un mensaje político: en este país, la responsabilidad pública es negociable. La justicia puede ser selectiva. La muerte de 40 migrantes pese a la magnitud puede archivarse si el funcionario cumple con requisitos administrativos, pero sobre todo pertenecer a Morena. Y el gobierno federal puede premiar con cargos a quienes deberían estar enfrentando un juicio ejemplar, estar en la cárcel.

La tragedia del 27 de marzo de 2023 no fue un accidente: fue la consecuencia directa de una política migratoria corrompida,  basada en la contención, la negligencia y la deshumanización. Hoy, con esta resolución, el Estado mexicano confirma que también está dispuesto a deshumanizar la justicia.

La impunidad no solo se dicta: se institucionaliza. Y hoy, con Garduño absuelto y reincorporado al gobierno federal, queda claro que en México la vida de los migrantes vale menos que la conveniencia política del poder.

La impunidad y corrupción a todo lo que da en nuestro país.

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