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Las carreteras no nacieron con el video de Cruz: el conveniente olvido de una gestión que comenzó antes  

18/09/2026 10:02

Por: Roger Castorena

Por aquello de la memoria selectiva, convendría recordar que la inversión federal en las carreteras de Chihuahua no apareció por generación espontánea ni nació con un video grabado desde el automóvil.
 
Hay videos que sirven para informar, otros para explicar y algunos, curiosamente, para hacer política.
 
El que difundió el alcalde con licencia de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, pertenece claramente a la tercera categoría.
 
Desde la carretera, Pérez Cuéllar aprovechó el trayecto para agradecer a la presidenta Claudia Sheinbaum los trabajos que realiza el Gobierno de México en la carretera Juárez-Chihuahua, destacando una inversión cercana a los 900 millones de pesos. Hasta ahí, todo bien: las obras están ahí y reconocer una inversión pública es perfectamente válido.
 
El problema aparece cuando el agradecimiento se convierte en una especie de ejercicio de amnesia política.
 
Porque en su mensaje, Cruz Pérez Cuéllar presenta la inversión federal como si hubiera aparecido de repente, como si alguien en Palacio Nacional hubiera despertado una mañana y dicho: “¿Qué tal si hoy arreglamos las carreteras de Chihuahua?”.
 
Pues no.
 
La historia de la gestión es bastante más larga.
 
Y tiene nombre y apellido: Maru Campos.
 
En agosto de 2024, mucho antes de que las máquinas comenzaran a trabajar en distintos tramos, la gobernadora sostuvo una reunión con Jesús Antonio Esteva Medina, entonces titular de la SICT, para presentar un paquete de proyectos carreteros para Chihuahua.
 
El encuentro no fue precisamente secreto ni ocurrió debajo de la mesa. Fue público y quedó documentado.
 
Ahí se planteó la modernización de cuatro rutas y, particularmente, la construcción de la carretera Topolobampo-Chihuahua, con una extensión proyectada de 89 kilómetros, además de un puente sobre la presa Huites. El proyecto fue estimado entonces en más de 6 mil 343 millones de pesos y con un beneficio potencial para 3.7 millones de habitantes.
 
Pero eso no fue todo.
 
También se puso sobre la mesa un programa de conservación para 15 tramos carreteros federales, entre ellos Sacramento-Sueco, Ahumada-Juárez, Chihuahua-Ojinaga, Chihuahua-Delicias, Chihuahua-Cuauhtémoc-Parral, Parral-Jiménez, Juárez-Janos, Sueco-Janos, San Borja-Nonoava y Rocheachi-Norogachi.
 
La propuesta contemplaba mantenimiento y atención de 1,570.30 kilómetros, con una inversión estimada en mil millones de pesos.
 
Entonces, quizá antes de repartir agradecimientos políticos habría que repartir también un poquito de memoria.
 
Porque gestionar también cuenta
En una investigación con la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, salió precisamente el meollo del asunto.
 
Y es que una cosa es reconocer que el Gobierno federal está ejecutando recursos y otra muy distinta es borrar del relato el trabajo previo que permitió colocar las necesidades de Chihuahua sobre la mesa federal.
 
La propia información oficial del Gobierno del Estado señala que aquella reunión con Esteva Medina se realizó en seguimiento a acuerdos previamente generados con Claudia Sheinbaum, entonces presidenta electa. Es decir, hubo gestión, reuniones, proyectos, acuerdos y seguimiento.
 
Así que sí: las obras son federales pero también estatales
 
Es como llegar a la inauguración de una casa, tomarse una fotografía frente a la puerta y decir que uno la construyó porque llegó el día en que pusieron el último ladrillo.
 
El último ladrillo importa, por supuesto.
 
Pero alguien tuvo que conseguir el terreno, hacer los planos, tocar puertas, conseguir recursos y mantener el proyecto sobre la mesa.
 
El curioso descubrimiento de las casetas
Y luego está el otro ingrediente del video: las casetas.
 
Pérez Cuéllar aprovechó para criticar al PAN por el cobro en las carreteras y cuestionar que unas casetillas llevan meses en proceso de instalación, provocando, según su señalamiento, afectaciones al tráfico.
 
Aquí nuevamente aparece la política electoral disfrazada de comentario carretero.
 
Porque si el objetivo era hablar de infraestructura, podía hablarse de infraestructura.
 
Pero no: había que meter al PAN, las casetas y, de paso, marcar territorio rumbo a la disputa política de 2027.
 
Nada nuevo bajo el sol de Morena
 
Lo verdaderamente curioso es que, mientras se agradece al Gobierno federal por una obra que forma parte de una agenda de infraestructura que el Gobierno estatal venía gestionando, se intenta presentar a la administración estatal como si estuviera sentada de brazos cruzados viendo pasar los camiones.
 
La evidencia documental cuenta otra historia.
 
En aquella reunión de agosto de 2024, Maru Campos no solamente habló de una carretera. Presentó una agenda amplia para Chihuahua e incluyó también estrategias de modernización para Janos-Agua Prieta, Nuevo Casas Grandes-Janos-Puerto Palomas, la Vía Corta Parral-Nuevo Palomas, Palomas-San Francisco de Satevó y distintos segmentos de Chihuahua-Ojinaga.
 
El problema de la memoria selectiva
 
Y aquí está el detalle que quizá incomoda.
 
No se trata de decir que la Federación no está invirtiendo.
 
Claro que está invirtiendo.
 
Tampoco se trata de negar que Claudia Sheinbaum merece el reconocimiento correspondiente por las obras que está ejecutando su administración.
 
Lo que no se debe de olvidar es que la federación solo administra el dinero de los impuestos que entregan los contribuyentes, o sea todos los mexicanos, de los impuestos de los chihuahuenses, que un gran porcentaje más que en otras entidades del país. 
 
Lo que resulta cuestionable es pretender contar la historia completa comenzando exactamente donde conviene políticamente.
 
Porque Chihuahua no llegó a 2026 con sus carreteras convertidas en un problema nuevo.
 
Durante años hubo tramos federales deteriorados y reclamos ciudadanos por su abandono. Incluso en agosto de 2024, un juez federal ordenó a la SICT iniciar reparaciones en la Vía Corta, después de que la problemática fuera llevada ante la autoridad judicial.
 
Por eso, cuando ahora aparecen las máquinas, el cemento y el asfalto, resulta demasiado cómodo contar solamente la parte del relato que coincide con el color político de quien habla.
 
La carretera tiene memoria.
 
Los kilómetros tienen memoria.
 
Los expedientes tienen memoria.
 
Y las hemerotecas, ni se diga.
 
Maru puso las necesidades de Chihuahua sobre la mesa
Lo que está documentado es que Maru Campos presentó ante la SICT una cartera de proyectos, pidió atención para múltiples tramos y dio seguimiento a acuerdos con el Gobierno federal.
 
Eso no convierte automáticamente al Gobierno estatal en responsable de cada peso invertido por la Federación. La ejecución de las obras corresponde a las autoridades federales competentes.
 
Pero tampoco permite borrar la gestión estatal del origen y seguimiento de varios de esos proyectos.
 
Y ahí es donde el discurso de Cruz Pérez Cuéllar se queda corto.
 
Porque agradecer a Claudia Sheinbaum está bien.
 
Lo que no resulta tan convincente es hacerlo como si antes no hubiera existido gestión alguna.
 
Quizá al alcalde con licencia le convendría recordar que una cosa es quién pone el dinero y otra quién toca la puerta para pedirlo.
 
Y en el caso de Chihuahua, la gobernadora Maru Campos tocó esa puerta.
 
La abrió, presentó proyectos y continuó dando seguimiento.
 
Ahora que llegaron las máquinas, parece que algunos quieren aparecer también en la fotografía.
 
Nada más que hay un pequeño inconveniente:
 
Las carreteras ya estaban en la agenda antes de que comenzaran a circular los videos y las campañas a todo vuelo, anticipadas por cierto.
 
Y eso, por más que se quiera editar el relato, no lo borra ni el asfalto nuevo.

alinstantechihuahua.com

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