Cruz y la mañanerita juarense: licencia para hacer campaña, pero sin decir que es campaña
03/09/2026 09:39
Por: Roger Castorena Menchaca
www.alinstantechihuahua.com
Hay ruedas de prensa que informan, otras que aclaran y algunas que, de plano, parecen ensayo general de campaña.
La de Cruz Pérez Cuéllar entró directamente en la tercera categoría.
Con una docena de colaboradores perfectamente acomodados alrededor, más algunos medios de comunicación que parecían haber recibido invitación VIP al evento, el alcalde con licencia de Ciudad Juárez montó su propia mañanerita de la 4T.
Nomás faltó el “compañeras y compañeros”, la sección de quién es quién en las mentiras y, por supuesto, una mañanera réplica desde la capital de Chihuahua.
Pero el verdadero espectáculo comenzó cuando llegaron las preguntas.
“Que pida licencia”… dice el que pidió licencia
El tema favorito de Cruz fue, naturalmente, la ausencia de Maru Campos en el informe de Claudia Sheinbaum.
El aspirante morenista consideró que la gobernadora debería solicitar licencia porque, según él, ya está metida de lleno en una lógica de campaña y buscando que el PAN conserve Chihuahua, además de una eventual proyección nacional.
Vaya, vaya.
Parece que Cruz descubrió que los políticos hacen campaña antes de las campañas.
Qué observador.
El detalle es que el comentario adquiere un peculiar aroma de ironía viniendo de alguien que solicita licencia precisamente para dejar el cargo y dedicarse —según él— a otras actividades políticas.
Entonces la pregunta obligada es:
¿Cómo se llama lo que Cruz está haciendo?
¿Promoción personal?
¿Actividad institucional?
¿Posicionamiento?
¿Precandidatura?
O simplemente una gira espiritual por Chihuahua para que la ciudadanía no olvide su nombre?
Porque decirle a Maru “pida licencia si quiere hacer campaña” mientras él ya pidió la suya tiene el mismo nivel de coherencia que un pirómano dando una conferencia sobre prevención de incendios.
Y aquí sí sería interesante saber qué opinan las autoridades electorales.
Aunque, para ser honestos, tampoco parece que haya demasiado de qué preocuparse.
Las campañas anticipadas en México tienen una peculiaridad: todos las ven, todos las comentan y casi nadie las toca.
El árbitro electoral parece haberse convertido en una combinación del ciego, el sordo y el mudo.
Así que los aspirantes pueden seguir recorriendo el estado, hablando de sus virtudes, descalificando adversarios y lanzando indirectas.
Todo, por supuesto, sin hacer campaña.
Faltaba más.
Andrea Chávez: “ya está planchada”… pero Cruz no quiere planchar el tema
Otro asunto que Cruz prefirió meter debajo de la alfombra fue el de los presuntos mensajes entre los senadores, Ochoa y Adán Augusto López, donde se plantea —según lo difundido— que la candidatura de Andrea Chávez a la gubernatura estaría prácticamente definida.
Para Cruz, el asunto no merece mayor comentario.
Que una conversación privada sugiera que una aspirante ya tiene la gubernatura “planchada” antes de que Morena siquiera anuncie formalmente a su candidata no parece preocuparle demasiado.
Qué tranquilidad.
Si se tratara de otro partido, seguramente estaríamos escuchando hablar de imposición, dedazo, simulación democrática y “el viejo régimen”.
Pero como es Morena, pues resulta que es una conversación privada y asunto arreglado.
Cruz incluso acusó al PAN de querer construir una narrativa de confrontación.
Claro.
Porque cuestionar si Morena ya decidió quién será su candidata antes de realizar el proceso correspondiente es, evidentemente, una estrategia de propaganda panista.
Nada que ver con democracia interna.
“Ya decidimos cinco de 17”
Para quitarle dramatismo al asunto, Cruz recordó que Morena ya ha definido cinco de las 17 gubernaturas que estarán en disputa en 2027.
Es decir, Chihuahua no es el único estado esperando.
Hay otros 12 que también están sentados en la sala de espera.
Magnífico.
Aunque eso deja una pregunta bastante incómoda:
Si todavía faltan por definir 12 entidades, ¿por qué algunos parecen tener tanta prisa por declarar que determinadas candidaturas ya están prácticamente decididas?
Tal vez porque una cosa es el proceso formal y otra el proceso real.
Y en política, como en las carnicerías, a veces lo que se exhibe en el mostrador ya viene vendido.
Juárez, Delicias, Parral y Cuauhtémoc: el paraíso electoral
Cruz aseguró que percibe un excelente ambiente para Morena en Chihuahua, particularmente en Juárez, Delicias, Parral y Cuauhtémoc.
Hasta ahí, todo muy morenista.
Pero hubo un pequeño detalle que no pudo esconder:
Chihuahua capital representa un reto importante.
Y ahí aparece Marco Bonilla, quien ha sentado las bases en el municipio para conformar su trayectoria y presentarla ante los electores de todo el estado.
Mientras Cruz se dedicaba a presumir que el ambiente está estupendo para Morena, Bonilla estaba haciendo algo bastante menos cómodo para la narrativa de la 4T: cuestionando las cifras y los resultados del Gobierno Federal.
Y ahí es donde la mañanerita de Cruz se empieza a desinflar.
Bonilla no compra el discurso oficial
El alcalde de Chihuahua puso en duda uno de los datos centrales del informe presidencial: la reducción del promedio diario de homicidios de 70 durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador a 63 en el gobierno de Sheinbaum.
Bonilla planteó que si se agregan otros delitos relacionados con atentados contra la vida, el panorama cambia radicalmente.
Según las cifras que expuso, se pasaría de 85 por ciento casos durante el periodo de Enrique Peña Nieto a 103 por ciento bajo los gobiernos de Morena.
Es decir, mientras desde Palacio Nacional se presume la reducción de un indicador, Bonilla cuestiona si esa estadística cuenta toda la historia.
Y esa es precisamente la discusión que incomoda.
Porque reducir una cifra puede ser técnicamente correcto.
Pero reducir una cifra no necesariamente significa reducir la violencia.
Bonilla incluso acusó que se está intentando “esconder” parte de los homicidios y las muertes violentas mediante la clasificación de otros delitos, como las desapariciones forzadas que en este sexenio se han incrementado hasta en un 75 %.
Habrá que revisar las metodologías y los datos oficiales, por supuesto.
Pero políticamente el golpe ya está dado.
La “ley mordaza” y el gobierno convertido en árbitro de la verdad
Bonilla también se metió con otro tema particularmente sensible: la regulación de contenidos y la libertad de expresión.
Según el alcalde capitalino, el informe presidencial no abordó con claridad lo que él considera una amenaza para los medios de comunicación y para quienes cuestionan al gobierno.
Su argumento es sencillo y bastante incómodo para la 4T:
Si el gobierno se convierte en juez de qué es verdad y qué es mentira, también puede terminar decidiendo qué se puede decir y qué no.
Y eso, en una democracia, no es precisamente una buena noticia.
Sobre todo, cuando se habla de sanciones económicas vinculadas a los ingresos de quienes difundan información considerada falsa.
El problema no es solamente quién tiene la razón.
El problema es quién tendrá la facultad de decidir quién tiene la razón.
Y ahí la discusión deja de ser partidista.
El huachicol fiscal: el elefante que nadie quiso ver
Mientras Cruz hablaba de pensiones, hospitales, carreteras y programas sociales, Bonilla puso sobre la mesa uno de los grandes pendientes del Gobierno Federal: el llamado huachicol fiscal.
Lo calificó como “el mayor robo en la historia de México” y señaló pérdidas superiores a los 600 mil millones de pesos por evasión de impuestos en operaciones aduaneras.
Si las cifras son correctas, resulta difícil explicar cómo un gobierno que presume combatir la corrupción puede tener semejante agujero fiscal.
Porque mientras el ciudadano común paga impuestos hasta por respirar, alguien está encontrando la manera de que cientos de miles de millones no lleguen al erario.
Pero de eso no hubo mucha mañanera.
Rocha Moya: el tema que Morena preferiría que desapareciera
Y luego apareció Sinaloa.
Bonilla recordó el caso del gobernador Rubén Rocha Moya y las acusaciones que ha venido señalando desde hace meses alrededor de la relación entre política y crimen organizado en aquella entidad.
Habló de amenazas contra la candidata Paola Gárate, del secuestro de su hermano y del asesinato de Héctor Melesio Cuén, además de la reunión en la que habría estado presente Ismael “El Mayo” Zambada.
Con esos elementos, Bonilla volvió a colocar sobre la mesa la expresión que más incomoda a Morena:
“narcopacto”.
Y lanzó un reto directamente a la presidenta:
que rompa con cualquier vínculo o acuerdo que pudiera existir entre el poder político y el crimen organizado.
Porque mientras Morena pide pruebas, la oposición responde que las investigaciones y los hechos acumulados ameritan algo más que discursos.
Cruz tiene una mañanera; Bonilla tiene un problema para Morena
Y así llegamos al contraste.
Por un lado, Cruz Pérez Cuéllar, con su equipo alrededor, defendiendo al Gobierno Federal, minimizando las crisis internas de Morena, justificando la indefinición de candidaturas y repartiendo culpas al Gobierno de Chihuahua.
Por el otro, Marco Bonilla, aprovechando el escenario para cuestionar cifras, políticas y decisiones federales.
Uno parece estar preparando el terreno para 2027.
El otro parece estar preparando la defensa de Chihuahua.
Y quizá por eso la capital representa “un reto importante” para Cruz.
Porque aquí Morena no tiene enfrente a un improvisado.
Tiene a un alcalde que ya gobierna, que tiene estructura, resultados que presumir y, sobre todo, una narrativa bastante sencilla:
No necesita pedirle permiso a Palacio Nacional para defender a Chihuahua.
Cruz, en cambio, tiene que explicar algo bastante más complicado.
¿Cómo puede exigirle a Maru que deje la gubernatura para hacer campaña mientras él mismo pidió licencia para hacer política?
¿Cómo puede decir que no está haciendo campaña mientras organiza ruedas de prensa pobladas de colaboradores, habla de 2027, de gubernaturas, de Morena y de adversarios?
Y, sobre todo, ¿cómo puede presentarse como el gran conciliador con la Federación mientras su discurso sirve exactamente para lo contrario: alimentar la confrontación política?
Y mientras Cruz juega a la mañanera, presume la transformación y descubre que Chihuahua capital será un “reto”, Marco Bonilla parece haber entendido algo elemental:
En política, quien controla el relato intenta controlar la elección.
Cruz quiere contar la de la 4T.
Bonilla quiere contar la de Chihuahua.
Y entre ambos, los ciudadanos tendrán la última palabra.
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Hay ruedas de prensa que informan, otras que aclaran y algunas que, de plano, parecen ensayo general de campaña.
La de Cruz Pérez Cuéllar entró directamente en la tercera categoría.
Con una docena de colaboradores perfectamente acomodados alrededor, más algunos medios de comunicación que parecían haber recibido invitación VIP al evento, el alcalde con licencia de Ciudad Juárez montó su propia mañanerita de la 4T.
Nomás faltó el “compañeras y compañeros”, la sección de quién es quién en las mentiras y, por supuesto, una mañanera réplica desde la capital de Chihuahua.
Pero el verdadero espectáculo comenzó cuando llegaron las preguntas.
“Que pida licencia”… dice el que pidió licencia
El tema favorito de Cruz fue, naturalmente, la ausencia de Maru Campos en el informe de Claudia Sheinbaum.
El aspirante morenista consideró que la gobernadora debería solicitar licencia porque, según él, ya está metida de lleno en una lógica de campaña y buscando que el PAN conserve Chihuahua, además de una eventual proyección nacional.
Vaya, vaya.
Parece que Cruz descubrió que los políticos hacen campaña antes de las campañas.
Qué observador.
El detalle es que el comentario adquiere un peculiar aroma de ironía viniendo de alguien que solicita licencia precisamente para dejar el cargo y dedicarse —según él— a otras actividades políticas.
Entonces la pregunta obligada es:
¿Cómo se llama lo que Cruz está haciendo?
¿Promoción personal?
¿Actividad institucional?
¿Posicionamiento?
¿Precandidatura?
O simplemente una gira espiritual por Chihuahua para que la ciudadanía no olvide su nombre?
Porque decirle a Maru “pida licencia si quiere hacer campaña” mientras él ya pidió la suya tiene el mismo nivel de coherencia que un pirómano dando una conferencia sobre prevención de incendios.
Y aquí sí sería interesante saber qué opinan las autoridades electorales.
Aunque, para ser honestos, tampoco parece que haya demasiado de qué preocuparse.
Las campañas anticipadas en México tienen una peculiaridad: todos las ven, todos las comentan y casi nadie las toca.
El árbitro electoral parece haberse convertido en una combinación del ciego, el sordo y el mudo.
Así que los aspirantes pueden seguir recorriendo el estado, hablando de sus virtudes, descalificando adversarios y lanzando indirectas.
Todo, por supuesto, sin hacer campaña.
Faltaba más.
Andrea Chávez: “ya está planchada”… pero Cruz no quiere planchar el tema
Otro asunto que Cruz prefirió meter debajo de la alfombra fue el de los presuntos mensajes entre los senadores, Ochoa y Adán Augusto López, donde se plantea —según lo difundido— que la candidatura de Andrea Chávez a la gubernatura estaría prácticamente definida.
Para Cruz, el asunto no merece mayor comentario.
Que una conversación privada sugiera que una aspirante ya tiene la gubernatura “planchada” antes de que Morena siquiera anuncie formalmente a su candidata no parece preocuparle demasiado.
Qué tranquilidad.
Si se tratara de otro partido, seguramente estaríamos escuchando hablar de imposición, dedazo, simulación democrática y “el viejo régimen”.
Pero como es Morena, pues resulta que es una conversación privada y asunto arreglado.
Cruz incluso acusó al PAN de querer construir una narrativa de confrontación.
Claro.
Porque cuestionar si Morena ya decidió quién será su candidata antes de realizar el proceso correspondiente es, evidentemente, una estrategia de propaganda panista.
Nada que ver con democracia interna.
“Ya decidimos cinco de 17”
Para quitarle dramatismo al asunto, Cruz recordó que Morena ya ha definido cinco de las 17 gubernaturas que estarán en disputa en 2027.
Es decir, Chihuahua no es el único estado esperando.
Hay otros 12 que también están sentados en la sala de espera.
Magnífico.
Aunque eso deja una pregunta bastante incómoda:
Si todavía faltan por definir 12 entidades, ¿por qué algunos parecen tener tanta prisa por declarar que determinadas candidaturas ya están prácticamente decididas?
Tal vez porque una cosa es el proceso formal y otra el proceso real.
Y en política, como en las carnicerías, a veces lo que se exhibe en el mostrador ya viene vendido.
Juárez, Delicias, Parral y Cuauhtémoc: el paraíso electoral
Cruz aseguró que percibe un excelente ambiente para Morena en Chihuahua, particularmente en Juárez, Delicias, Parral y Cuauhtémoc.
Hasta ahí, todo muy morenista.
Pero hubo un pequeño detalle que no pudo esconder:
Chihuahua capital representa un reto importante.
Y ahí aparece Marco Bonilla, quien ha sentado las bases en el municipio para conformar su trayectoria y presentarla ante los electores de todo el estado.
Mientras Cruz se dedicaba a presumir que el ambiente está estupendo para Morena, Bonilla estaba haciendo algo bastante menos cómodo para la narrativa de la 4T: cuestionando las cifras y los resultados del Gobierno Federal.
Y ahí es donde la mañanerita de Cruz se empieza a desinflar.
Bonilla no compra el discurso oficial
El alcalde de Chihuahua puso en duda uno de los datos centrales del informe presidencial: la reducción del promedio diario de homicidios de 70 durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador a 63 en el gobierno de Sheinbaum.
Bonilla planteó que si se agregan otros delitos relacionados con atentados contra la vida, el panorama cambia radicalmente.
Según las cifras que expuso, se pasaría de 85 por ciento casos durante el periodo de Enrique Peña Nieto a 103 por ciento bajo los gobiernos de Morena.
Es decir, mientras desde Palacio Nacional se presume la reducción de un indicador, Bonilla cuestiona si esa estadística cuenta toda la historia.
Y esa es precisamente la discusión que incomoda.
Porque reducir una cifra puede ser técnicamente correcto.
Pero reducir una cifra no necesariamente significa reducir la violencia.
Bonilla incluso acusó que se está intentando “esconder” parte de los homicidios y las muertes violentas mediante la clasificación de otros delitos, como las desapariciones forzadas que en este sexenio se han incrementado hasta en un 75 %.
Habrá que revisar las metodologías y los datos oficiales, por supuesto.
Pero políticamente el golpe ya está dado.
La “ley mordaza” y el gobierno convertido en árbitro de la verdad
Bonilla también se metió con otro tema particularmente sensible: la regulación de contenidos y la libertad de expresión.
Según el alcalde capitalino, el informe presidencial no abordó con claridad lo que él considera una amenaza para los medios de comunicación y para quienes cuestionan al gobierno.
Su argumento es sencillo y bastante incómodo para la 4T:
Si el gobierno se convierte en juez de qué es verdad y qué es mentira, también puede terminar decidiendo qué se puede decir y qué no.
Y eso, en una democracia, no es precisamente una buena noticia.
Sobre todo, cuando se habla de sanciones económicas vinculadas a los ingresos de quienes difundan información considerada falsa.
El problema no es solamente quién tiene la razón.
El problema es quién tendrá la facultad de decidir quién tiene la razón.
Y ahí la discusión deja de ser partidista.
El huachicol fiscal: el elefante que nadie quiso ver
Mientras Cruz hablaba de pensiones, hospitales, carreteras y programas sociales, Bonilla puso sobre la mesa uno de los grandes pendientes del Gobierno Federal: el llamado huachicol fiscal.
Lo calificó como “el mayor robo en la historia de México” y señaló pérdidas superiores a los 600 mil millones de pesos por evasión de impuestos en operaciones aduaneras.
Si las cifras son correctas, resulta difícil explicar cómo un gobierno que presume combatir la corrupción puede tener semejante agujero fiscal.
Porque mientras el ciudadano común paga impuestos hasta por respirar, alguien está encontrando la manera de que cientos de miles de millones no lleguen al erario.
Pero de eso no hubo mucha mañanera.
Rocha Moya: el tema que Morena preferiría que desapareciera
Y luego apareció Sinaloa.
Bonilla recordó el caso del gobernador Rubén Rocha Moya y las acusaciones que ha venido señalando desde hace meses alrededor de la relación entre política y crimen organizado en aquella entidad.
Habló de amenazas contra la candidata Paola Gárate, del secuestro de su hermano y del asesinato de Héctor Melesio Cuén, además de la reunión en la que habría estado presente Ismael “El Mayo” Zambada.
Con esos elementos, Bonilla volvió a colocar sobre la mesa la expresión que más incomoda a Morena:
“narcopacto”.
Y lanzó un reto directamente a la presidenta:
que rompa con cualquier vínculo o acuerdo que pudiera existir entre el poder político y el crimen organizado.
Porque mientras Morena pide pruebas, la oposición responde que las investigaciones y los hechos acumulados ameritan algo más que discursos.
Cruz tiene una mañanera; Bonilla tiene un problema para Morena
Y así llegamos al contraste.
Por un lado, Cruz Pérez Cuéllar, con su equipo alrededor, defendiendo al Gobierno Federal, minimizando las crisis internas de Morena, justificando la indefinición de candidaturas y repartiendo culpas al Gobierno de Chihuahua.
Por el otro, Marco Bonilla, aprovechando el escenario para cuestionar cifras, políticas y decisiones federales.
Uno parece estar preparando el terreno para 2027.
El otro parece estar preparando la defensa de Chihuahua.
Y quizá por eso la capital representa “un reto importante” para Cruz.
Porque aquí Morena no tiene enfrente a un improvisado.
Tiene a un alcalde que ya gobierna, que tiene estructura, resultados que presumir y, sobre todo, una narrativa bastante sencilla:
No necesita pedirle permiso a Palacio Nacional para defender a Chihuahua.
Cruz, en cambio, tiene que explicar algo bastante más complicado.
¿Cómo puede exigirle a Maru que deje la gubernatura para hacer campaña mientras él mismo pidió licencia para hacer política?
¿Cómo puede decir que no está haciendo campaña mientras organiza ruedas de prensa pobladas de colaboradores, habla de 2027, de gubernaturas, de Morena y de adversarios?
Y, sobre todo, ¿cómo puede presentarse como el gran conciliador con la Federación mientras su discurso sirve exactamente para lo contrario: alimentar la confrontación política?
Y mientras Cruz juega a la mañanera, presume la transformación y descubre que Chihuahua capital será un “reto”, Marco Bonilla parece haber entendido algo elemental:
En política, quien controla el relato intenta controlar la elección.
Cruz quiere contar la de la 4T.
Bonilla quiere contar la de Chihuahua.
Y entre ambos, los ciudadanos tendrán la última palabra.


