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Desde el centro le ordenaron Andrea Chávez y Lilia Aguilar guardar silencio

16/07/2026 12:38

 Por: TalCual.com.mx
RAYOS Y CENTELLAS


Hay decisiones que no necesitan conferencia de prensa para mandar un mensaje. Basta con cancelar un evento. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en Ciudad Juárez, donde el Partido del Trabajo bajó de última hora el acto que tenía preparado. La explicación oficial llegó de inmediato: desde la dirigencia nacional de Morena pidieron suspenderlo para no “contaminar” el levantamiento de las encuestas que definirán quién encabezará la Coordinación Estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación en Chihuahua.
 
Hasta ahí el argumento parece impecable. Si un partido aliado organiza un evento multitudinario en favor de una aspirante justa cuando comienzan las mediciones, cualquiera podría pensar que existe una ventaja indebida. En teoría, la decisión busca cuidar la pulcritud del proceso. En teoría.
 
Pero, la política tiene un defecto: casi nunca vive de las teorías, sino de las percepciones. Y la percepción que quedó flotando es que el freno tuvo destinatario específico. La afectada fue Andrea Chávez, quien ya contaba con el respaldo abierto del PT, incluso con nombramiento incluido dentro de la estructura partidista. A ella sí le apagaron el sonido.
 
Del otro lado Cruz Pérez Cuéllar continúa con su agenda, sus recorridos, sus encuentros y su operación política sin que, hasta ahora, alguien le haya pedido bajar la intensidad. Si el criterio era evitar que cualquier aspirante influyera en las encuestas, la pregunta surge sola: ¿la regla aplica para todos o solamente para quien utiliza el escenario equivocado?
 
Y es ahí donde comienzan las suspicacias. Porque en política no basta con ser imparcial; también hay que parecerlo. Cuando una medida afecta únicamente a uno de los competidores, el discurso de la equidad empieza a hacer agua. No importa cuántas veces se repita que todo es para cuidar el proceso; el comentario de pasillo termina siendo otro: “si ya empezaron a poner frenos, alguien debe ir muy adelante… o alguien muy atrás”.
 
Lo curioso es que quienes más insistían en que la encuesta sería el método más democrático ahora parecen caminar de puntitas para que nada altere el resultado… o para que nada altere el resultado esperado. Son dos cosas muy distintas.
 
En Morena saben que Chihuahua será una de las batallas más importantes de 2027 y cualquier señal se interpreta como un mensaje del centro. Por eso, una simple cancelación terminó convirtiéndose en tema de conversación. Porque cuando la orden baja desde arriba, el silencio también hace ruido.
 
Y como dicen en el argot político, las encuestas podrán ser de espejo… pero hay quienes ya empezaron a acomodar la iluminación antes de que alguien se asome al reflejo.
 
 Julián LeBarón la apuesta ciudadana

La carrera por la gubernatura de Chihuahua comienza a sumar nuevos jugadores y, con ello, también nuevas estrategias. El recién creado partido político nacional Somos México decidió colocar su primera ficha fuerte en el estado al anunciar que respaldará al activista Julián LeBarón como su eventual candidato para la elección de 2027. La decisión no es menor, pues incorpora al tablero a una figura que durante años ha construido su imagen desde la sociedad civil y la defensa de las víctimas de la violencia.
 
El movimiento también representa un cambio de ruta para el propio LeBarón. Durante meses insistió en que buscaría competir por la vía independiente, una alternativa que en México suele enfrentar enormes obstáculos administrativos, financieros y de organización. Ahora, al aceptar el respaldo de un partido político, el activista modifica su estrategia y entra a una competencia con mayores herramientas, aunque también con los costos que implica identificarse con una fuerza partidista.
 
Desde la dirigencia nacional, encabezada por Juan Manuel López, el mensaje fue claro: Somos México pretende diferenciarse al abrir sus candidaturas a perfiles ciudadanos y no a los cuadros tradicionales de la política. Incluso, aseguró que ninguno de los integrantes de la dirigencia buscará cargos de elección popular, intentando enviar una señal de que el partido no nació para repartir posiciones entre sus fundadores, sino para impulsar liderazgos provenientes de la sociedad civil.
 
Empero, enfrenta un reto considerable. Una candidatura ciudadana respaldada por un partido deja de ser completamente independiente ante los ojos del electorado. LeBarón tendrá que convencer a quienes lo han acompañado durante años como activista de que esta nueva etapa no representa una contradicción con el discurso que ha sostenido, sino una vía para llevar sus causas al terreno de las decisiones públicas.
 
No es casual que el discurso del activista se concentre en la seguridad, la justicia y el combate a la impunidad. Son precisamente los temas que han marcado su trayectoria desde la tragedia que golpeó a su familia y que lo convirtió en una de las voces más visibles en la exigencia de respuestas por parte del Estado. Ahora buscará transformar esa autoridad moral en capital político, una transición que históricamente no siempre resulta sencilla.
 
Mientras en Morena, PAN, PRI, PT, Movimiento Ciudadano y el Partido Verde afinan sus propios proyectos rumbo a 2027, la irrupción de Somos México agrega un ingrediente distinto a la competencia. Falta mucho para que inicie formalmente el proceso electoral, pero las alianzas, los respaldos y las definiciones comienzan a revelar que nadie quiere llegar tarde a la contienda.
 
La carrera azul comienza en Chihuahua

Mientras el Partido Acción Nacional termina de afinar la convocatoria que marcará las reglas del juego para la selección de sus candidaturas rumbo a 2027, la competencia interna comienza a tomar forma. La diputada federal María Angélica Granados decidió dar un paso al frente al formalizar su registro como aspirante a la candidatura por la alcaldía de Chihuahua, enviando un mensaje de que la contienda ya no se encuentra en el terreno de las especulaciones, sino en el de las definiciones.
 
Su registro tiene un significado político adicional. Hasta ahora, Granados es la única mujer entre los ocho perfiles que han manifestado interés por competir y se convierte en la tercera aspirante que oficializa su participación, después del coordinador de la bancada panista en el Congreso local, Alfredo Chávez, y del exfiscal César Jáuregui Moreno. En un proceso donde predominan los nombres masculinos, su presencia introduce un elemento que podría modificar la dinámica interna y el discurso del partido sobre la participación política de las mujeres.
 
La lista aún está incompleta. El plazo para registrarse concluye en cinco días y todavía falta conocer si concretan su inscripción figuras como el exsecretario Rafael Loera, los diputados Jorge Soto y Carlos Olson, el director de la Junta Municipal de Agua, Alan Falomir, así como el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña. Cada uno representa un perfil distinto y una corriente con intereses específicos dentro del panismo estatal.
 
Más allá de los nombres, la verdadera prueba estará en las reglas que establezca la convocatoria. La forma en que se desarrollará el proceso interno será determinante para garantizar que la competencia transcurra con condiciones de equidad y que el resultado fortalezca, en lugar de dividir, a un partido que buscará conservar uno de sus principales bastiones políticos.
 
La capital del estado se ha convertido en una pieza estratégica para Acción Nacional. Retener la alcaldía no solo representa mantener el control del municipio con mayor peso político y económico de Chihuahua, sino también construir una plataforma sólida para la disputa por la gubernatura. Por ello, la selección del candidato será observada con atención tanto dentro como fuera del partido.
 
Los próximos días serán decisivos. Con el cierre del periodo de registros quedará claro quiénes están realmente dispuestos a competir y quiénes optarán por esperar otra oportunidad. A partir de ese momento, las conversaciones de pasillo darán paso a una contienda formal en la que cada aspirante deberá demostrar no solo estructura y respaldo político, sino también capacidad para convencer a una militancia que tendrá en sus manos una de las decisiones más importantes rumbo a 2027.
 
 

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