Mientras Trump habla de terrorismo y endurece la guerra, Sheinbaum organiza el circo del K-Pop
06/05/2026 11:41
Roger Castorena Menchaca
POR HORUS la Columna
-Crisis binacional
La realidad terminó alcanzando al discurso. Y lo hizo desde Washington, con el sello inconfundible de Donald Trump, quien acaba de formalizar una nueva Estrategia Nacional contra el Terrorismo donde los cárteles mexicanos dejan oficialmente de ser vistos como simples organizaciones criminales para convertirse en objetivos terroristas.
-Sí, terroristas.
Y mientras en México todavía siguen discutiendo si decir “narcoestado” ofende susceptibilidades partidistas, en Estados Unidos ya están afinando el lenguaje jurídico, militar y operativo para actuar en consecuencia. Porque Trump no habló como diplomático; habló como comandante. “Los encontraremos y los eliminaremos”, soltó sin demasiados rodeos, dejando claro que la paciencia estadounidense con el desastre mexicano se agotó hace rato.
Lo interesante no es el discurso. Lo verdaderamente delicado es lo que viene detrás.
Porque el documento habla abiertamente de fuerza terrestre, operaciones directas y acciones unilaterales si los gobiernos locales “no hacen el trabajo”. Traducido del lenguaje diplomático al español cotidiano: “si ustedes no pueden o no quieren, nosotros sí”.
-Y entonces aparece Chihuahua, el narcolaboratorio que sí existía
Más específicamente, la Sierra del Pinal, en el municipio de Morelos, donde hace apenas unos días la Fiscalía General de la República terminó confirmando lo que algunos operadores de la 4T intentaron minimizar con una desesperación casi enternecedora: sí había narcolaboratorio. Y no cualquier improvisación de patio trasero.
La FGR habló de más de 55 mil litros de sustancias químicas, más de 50 toneladas de sólidos, casi dos mil litros de metanfetamina y equipo industrial completo para fabricar drogas sintéticas. Reactores, centrifugadoras, cilindros de gas y toda la pequeña industria farmacéutica del crimen organizado funcionando en plena sierra del Pinal.
Pero claro, durante días algunos personajes de Morena insistieron en que “no había nada”. Seguramente las 50 toneladas eran decoración campirana.
Lo más incómodo es otro detalle que el gobierno federal ya no pudo esconder debajo de la alfombra patriótica: en el operativo participaron elementos de inteligencia estadounidense junto con autoridades mexicanas y el Ejército. Exactamente el tipo de intervención que la narrativa oficial dice repudiar… mientras la realidad demuestra que ocurre desde hace tiempo.
Y mientras tanto, desde Estados Unidos, Todd Blanche adelanta que vienen más acusaciones contra funcionarios mexicanos ligados al crimen organizado. Revocación de visas, extradiciones y procesos judiciales. Ya no es advertencia política: es estrategia institucional.
El mensaje es brutalmente claro: Washington dejó de confiar en buena parte de la clase política mexicana.
Y ahí entra el nombre incómodo de Rubén Rocha Moya, convertido en símbolo de una crisis que Morena ya no sabe cómo administrar. Porque mientras el oficialismo intenta protegerlo con discursos de soberanía, las acusaciones siguen creciendo al norte de la frontera.
Quizá por eso pegó tanto el reproche de Grecia Quiroz, esposa del fallecido Carlos Manzo: “Carlos, ojalá te hubieran cuidado igual”.
Una frase demoledora. Porque sintetiza lo que mucha gente empieza a percibir: que el aparato político se mueve más rápido para proteger a ciertos personajes que para proteger ciudadanos.
-Pero no se preocupen. Para eso existe el entretenimiento institucional.
Mientras Trump amenaza con operaciones directas, fiscales estadounidenses preparan expedientes y el tema del narcotráfico escala a nivel hemisférico… en México el espectáculo debe continuar. Y qué mejor distractor que el K-Pop diplomático.
Así que Claudia Sheinbaum decidió abrir Palacio Nacional para recibir a BTS mientras las redes sociales entraban en éxtasis colectivo. Fotos, saludos desde el balcón y promesas de que “tienen que regresar el próximo año”.
Porque aparentemente el país puede incendiarse geopolíticamente, pero mientras haya fandom contento, el circo sigue funcionando.
Y esa quizá sea la imagen más precisa del México actual: Estados Unidos hablando de terrorismo y operaciones militares, mientras aquí seguimos administrando la crisis con mañaneras, patriotismo de utilería y conciertos en Palacio.
Pan y K-Pop para el pueblo.


