Pólvora, del pasillo de la Central de Abastos al ring de la Arena México
14/02/2026 12:43
-Hasta su adolescencia, Pólvora, gladiador del CMLL, vendía jitomate en la Central de Abasto, una etapa que dice haber disfrutado mucho, porque lo disciplinó
Pocos aficionados imaginan que detrás de la figura de Pólvora, esteta del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), existe una gran historia forjada entre pasillos de concreto y las toneladas de alimento de la Central de Abasto (CEDA) de la Ciudad de México.
En ese espacio gigantesco, situado en la Alcaldía Iztapalapa y que reúne millones de historias cada mañana, el hoy gladiador y su familia trabajaban todos los días en largas jornadas vendiendo cajas de jitomate.
Ese origen humilde, marcado por el sudor y la disciplina, impulsó al enmascarado, quien se mostró orgulloso de su pasado y de cada lección aprendida en dicho lugar, lo que le permite valorar su presente.
“Vengo de una familia de comerciantes, estábamos en la Central de Abasto y nunca me imaginé vivir de la lucha libre. Vendíamos cajas de jitomate y después fui encargado de una bodega en la que se ofrecía fruta de temporada”, compartió el luchador en entrevista.
Pólvora, quien relató que acompañaba a su padre desde la madrugada hasta el mediodía, reiteró que disfrutó de esa etapa de su infancia y parte de su adolescencia, y además recalcó su admiración por todos esos comerciantes que mantienen actualmente vivo el centro de distribución de alimentos.
“Es de admirar el trabajo que hacen todos allí, te consume mucho tiempo. Te levantas a las tres de la mañana y a las ocho de la noche ya debes estar dormido para poder salir al otro día; consume tu vida social. Es una etapa que disfruté mucho”, agregó el deportista mexicano.
Ya con una trayectoria en el ring y la posibilidad de ser constante en las carteleras de la Arena México, el luchador dejó claro que sigue visitando a viejos amigos en la Central de Abasto, quienes lo vieron crecer y cumplir su sueño.
“La gran mayoría de los que trabajaban en la central y me cruzaban todos los días saben que soy luchador. He ido a saludarlos, nunca he despegado los pies de la tierra. Sé que es difícil trabajar en la Central de Abastos, por eso reconozco a toda esa gente”, finalizó quien ahora se enfoca por completo en consolidarse como figura de la lucha libre nacional.
Con Información de EL UNIVERSAL
Pocos aficionados imaginan que detrás de la figura de Pólvora, esteta del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), existe una gran historia forjada entre pasillos de concreto y las toneladas de alimento de la Central de Abasto (CEDA) de la Ciudad de México.
En ese espacio gigantesco, situado en la Alcaldía Iztapalapa y que reúne millones de historias cada mañana, el hoy gladiador y su familia trabajaban todos los días en largas jornadas vendiendo cajas de jitomate.
Ese origen humilde, marcado por el sudor y la disciplina, impulsó al enmascarado, quien se mostró orgulloso de su pasado y de cada lección aprendida en dicho lugar, lo que le permite valorar su presente.
“Vengo de una familia de comerciantes, estábamos en la Central de Abasto y nunca me imaginé vivir de la lucha libre. Vendíamos cajas de jitomate y después fui encargado de una bodega en la que se ofrecía fruta de temporada”, compartió el luchador en entrevista.
Pólvora, quien relató que acompañaba a su padre desde la madrugada hasta el mediodía, reiteró que disfrutó de esa etapa de su infancia y parte de su adolescencia, y además recalcó su admiración por todos esos comerciantes que mantienen actualmente vivo el centro de distribución de alimentos.
“Es de admirar el trabajo que hacen todos allí, te consume mucho tiempo. Te levantas a las tres de la mañana y a las ocho de la noche ya debes estar dormido para poder salir al otro día; consume tu vida social. Es una etapa que disfruté mucho”, agregó el deportista mexicano.
Ya con una trayectoria en el ring y la posibilidad de ser constante en las carteleras de la Arena México, el luchador dejó claro que sigue visitando a viejos amigos en la Central de Abasto, quienes lo vieron crecer y cumplir su sueño.
“La gran mayoría de los que trabajaban en la central y me cruzaban todos los días saben que soy luchador. He ido a saludarlos, nunca he despegado los pies de la tierra. Sé que es difícil trabajar en la Central de Abastos, por eso reconozco a toda esa gente”, finalizó quien ahora se enfoca por completo en consolidarse como figura de la lucha libre nacional.
Con Información de EL UNIVERSAL



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