Historia y enfermedades
23/03/2023 09:56
Por Fernando Sandoval Salinas
Don Francisco González García, respetado rielero de la colonia Industrial, en Chihuahua, recordaba la presencia de la terrible poliomielitis en la ciudad, y en donde solo en su barrio, se presentaron más de 20 casos, todos niñas y niños. Esta afectación, decía: “fue en un solo año, 1955”.
Pocas enfermedades traían consigo un miedo pavoroso porque ante el ataque de la polio algunas de las personas se recuperaban, otras sufrían parálisis temporal o permanente, e incluso morían, pero los sobrevivientes quedaban discapacitados de por vida como ejemplos reales y dolorosos para sus familias, pero también para la sociedad por la cantidad de vidas jóvenes que cobraba la enfermedad.
La sabiduría del viejo trenista le permitía emitir valiosas opiniones y cuestionaba ¿Por qué en las escuelas no se enseñe historia de las enfermedades? Así los niños, las niñas, los jóvenes, sabrían de epidemias que atacaron a la población de Chihuahua como la poliomielitis, junto con la viruela, cólera, tuberculosis, influenza y otras enfermedades infecciosas. Exclamaba ¡Fueron padecimientos que aterrorizaron a la población de Chihuahua a mediados del siglo XX y ahora, aparte de los viejos, nadie sabe nada!
Sus recuerdos le llevaban a compartir que en la colonia Industrial se conocieron los primeros casos de polio mas o menos en 1946 pero no había mucha información y la gente, apoyada en opiniones médicas, creía que se trataba de meningitis, o parálisis cerebral, decía: “Creo que fue allá por 1950 cuando se empezó a hablar abiertamente de la polio y se aceptó que era la enfermedad más cruel que atacaba a los niños. Luego aparecieron los indeseables aparatos ortopédicos para sostener a los niños sobrevivientes”. El creía que el virus llegó a Chihuahua posiblemente de Estados Unidos y tal vez lo trajeron los braceros que en busca de trabajo emigraban al norte, e incluso, acepta que tanto pasaje como tripulación de los Ferrocarriles Nacionales de México que viajaban hasta el Distrito Federal pudieron ser fuentes de contagio.
La afirmación de don Francisco de que las nuevas generaciones poco o nada saben de las epidemias acaecidas en Chihuahua es preocupante porque no se trata de simples conocimientos sino de entender el cómo nuestros antepasados enfrentaron las calamidades de salud y así apreciar la historia como una forma de ayudar a nuestros contemporáneos a confiar en el porvenir y a encarar mejor armados las dificultades que encuentran día a día.
Esto permitiría descubrir lo que las madres creían cuando en 1950 enfrentaron el problema de la poliomielitis, entendiendo que eran personas con ilusiones, problemas, esperanzas y rupturas como nosotros, pero ante la tragedia: ¿cuáles eran sus sentimientos?, ¿Cómo se representaban tanto al mundo como el espíritu de su sociedad? Desde ahí trazar las diferencias y similitudes con los del pasado, especialmente las discrepancias, y cavilar acerca de cómo la gente que sufrió el ataque de polio hace 70 años asumió sus miedos, frustraciones y desconsolaciones comparada con los temores y pérdidas que generó y genera la presencia del coronavirus para encontrar luz para encarar con mayor lucidez los peligros de hoy.


